A finales de los 80 tiramos de unos ahorritos para comprarnos un coche… el que en aquel momento pensamos que era el único que nos merecíamos: un renault 4 azul con 55.000 kms de una chica que sólo lo usaba pa ir a la playa y poco más, el más barato de la sección de vehículos de segunda mano de la Renault. Perfecto!!!
No recuerdo a que hora fuimos al banco a por el dinero, ni lo que hicimos el resto del día. Sólo sé que nos tomamos unas cervezas en una terraza en Riazor, vimos la puesta de sol un poco de reojo y nos fuimos a casa. Y a la mañana siguiente: horror de horrores, el bolso con la pasta para el coche no estaba :-O Pánico en la sala! Nos lo habíamos dejado en la maldita terraza… pero esa es otra historia. A ver, al final lo recuperamos y compramos nuestro coche de ensueño con el que viajamos por Portugal, fuimos a Cádiz y hasta lo llevamos al norte de Marruecos.
Pero nada es para siempre y al cabo de unos cuantos años el pobre cuatro latas empezó a renquear y llegó el momento de comprar otro coche… y, como no, compramos otro Renault 4 de segunda mano, esta vez rojo pasión, que por desgracia fue más caro y estaba en peor estado. En aquella época nuestro foco de atención e intención se concentraba en viajar y mientras nuestr@s herman@s y amig@s se embarcaban en sus respectivas hipotecas y coches güays nosotros optamos conscientemente por pasar todos los veranos Estados Unidos para que nuestros hijos disfrutaran de sus otros abuelos, ti@s y prim@s. Nuestra filosofía de vida no era muy común y a veces permitíamos que las opiniones ajenas y la sociedad nos atormentaran
Aun recuerdo aquel anuncio del Opel Vectra en la tele: la llave del Opel Vectra, el relámpago, el atractivo macho alfa… y yo al otro lado de la tele viendo semejante cochazo y pensando… imposible… Qué más da… Yo no soy tan materialista
Soy hippy-happy
Y como no hay dos sin tres nos compramos un tercer coche de segunda mano, un Opel Vectra –el más caro de los tres y el que menos tiempo nos duró
Pero como el Universo es mágico y la ley de la attracción funciona 24/7 y siempre hemos sido muy agradecidos por nuestros cochitos de segunda mano, acabó llegando, para nuestra sorpresa, un flamante Opel Vectra nuevo a estrenar y maravilloso
Me vais a decir que lo del agradecimiento es una pesadez y/o una chorrada pero os juro que funciona. Y os cuento el efecto contrario. Nunca agradecí un despacho que tuve en la antigua Escuela de Empresariales con vistas a Riazor. Tenía una moqueta azul horrible, mi compañera fumaba, las persianas no cerraban bien, daba mucho el sol. Eran mis años de quejarme por todo y por todos, balones fuera, que mala suerte tengo, que injusto es el sistema, bla-bla-bla
Después de trabajar 25 años en Universidad de La Coruña miro al pasado y me doy cuenta de que fue el mejor despacho de mi vida laboral… De momento… Pero por no agradecerlo, el siguiente despacho fue la mitad de pequeño y compartido con 3 personas más, una fumaba aunque ya se había aprobado la ley anti-tabaco, me revolvían las cosas y hasta me robaron un vídeo… Ahora mismo tengo dos despachos: uno nuevo con una ventana interior y otro viejo con una gran ventana y con paredes de papel. Pero como por fin he aprendido la lección agradezco que el nuevo sin luz natural es mío y sólo mío y el viejo da a una plaza, tengo un árbol al ladito de la ventana y oigo la fuente
Ah, y esto del agradecimiento y la atracción funciona con todo-todo: coche, casa, trabajo, churri, hijos, compañeros, vecinos, dinero, salud, las vacaciones…. con todo-todito-todo. Gracias por leerme













