El último tramo de esta etapa (2011) de nuestro viaje (la vida) llega a su fin y aunque hacer balance y reflexionar es opcional… resulta altamente recomendable. Lo siento, por favor, perdóname, gracias, te quiero. ¿Qué hemos hecho a lo largo de este año? ¿Qué hemos hecho bien-bien
o rematadamente mal
? ¿Qué hemos dejado por hacer…?
Aun nos quedan unos días para cerrar algún capítulo inconcluso, para pedir perdón, para arreglar algún desaguisado…
Indudablemente, hemos crecido y avanzado. En algunas ocasiones nos hemos quedado parados
sin saber muy bien hacia dónde continuar. Hemos hecho viajes cortos y largos con la intención de llegar a nosotros mismos. Algunos nos hemos encontrado, algunos nos hemos perdido y otros se han ido para no volver… Está bien así... Hemos conseguido superar pruebas durísimas, no todas... Hemos dejado atrás a amigos que no han podido o no han querido continuar el camino y con tristeza hemos respetado su decisión aunque nos hemos sentido un poco solos. Pero no por mucho tiempo. Han (re)aparecido nuevos compañeros de viaje. Parece que todo sigue igual pero en realidad nada es lo mismo. La evolución de la conciencia es imparable…
¿Qué territorios hemos cubierto en 2011? ¿Hemos disfrutado del viaje? ¿Y a dónde pensamos ir en 2012? ¿Tenemos ya el mapa? ¿Hemos trazado la ruta? Diciembre es un buen mes para para hacer un poco de limpieza física, energética, emocional, mental, y para mover las energías estancadas… tirar calcetines viejos, regalar libros, ropa, artilugios de cocina que nunca utilizamos, reciclar apuntes, revistas. Soltar nuestros antiguos dramas (todas mis relaciones acaban mal; nunca llego a fin de mes; no puedo con mis hijos…) y crear espacio para las nuevas historias que queremos manifestar el próximo año (por fin estoy con el hombre de mi vida; la abundancia es mi derecho y mi deber; mis hijos son mis maravillosos maestros, únicos e irrepetibles). Es el momento de dar las gracias por todo lo ocurrido, porque era necesario aunque no siempre cómodo ni fácil… de sentir el agradecimiento desde el corazón, e irradiar toda esa energía maravillosa al mundo, al universo entero. Es el momento de decidir firmemente que vamos a disfrutar del viaje, de los viajes. Es el momento de sentir que los ángeles están con nosotros y que todo es posible y los milagros están ocurriendo ahora y siempre
ME GUSTÒ, HABRÀ QUE RESPONDERLO.MUCHAS GRACIAS.